El otro día me llegó una noticia que me hizo acordar a mi nona, la que me enseñó a plantar en la quinta cuando era chico. Glencore Pachón, la minera, puso en marcha un programa de huertas hidropónicas en 17 escuelas primarias de San Juan. Barreal, Villa Calingasta, Tamberías. Escuelas de pueblo, de esas donde los pibes todavía saben lo que es una planta, pero capaz nunca vieron una raíz flotando en agua.
Y yo, que arranqué con la hidroponía hace unos años en la quinta de mi abuelo Hiroshi, no puedo evitar pensar: ojalá esto hubiera existido cuando yo iba a la escuela. En vez de dibujar el ciclo del agua en un pizarrón, los pibes están viendo cómo crece una lechuga sin tierra, midiendo pH con gotitas, entendiendo que el agua no se tira, se recicla.
¿Qué incluye el programa de huertas hidropónicas en San Juan?
Según contó Minería y Desarrollo, el programa incluye módulos hidropónicos diseñados para cultivar hasta 28 plantas por escuela. No es un kit comprado en Mercado Libre y tirado ahí: hay talleres teórico-prácticos, kits completos con todo lo necesario, y asistencia técnica de la consultora Amaltea. O sea, no te dejan solo con el sistema y que te arreglés.
Lo que más me llamó la atención es que hablan de un ahorro de hasta 90% de agua comparado con los métodos tradicionales. Posta, no es un número tirado al aire: en hidroponía el agua circula, no se pierde por drenaje ni evaporación como en tierra. En la quinta de mi abuelo, cuando regamos a manguera, el agua se va al piso y chau. En mi sistema NFT, el agua da vueltas y vueltas hasta que la planta la toma o se evapora. Es otro mundo.
¿Por qué me parece tan importante esto?
Mirá, yo aprendí hidroponía a los 28, cuando ya tenía 25 años de ver al viejo agacharse en la quinta. Si de pibe hubiera tenido un programa así, capaz arrancaba antes. Y no es solo por la técnica: es por la cabeza. Entender que podés cultivar en cualquier lado, con menos agua, sin depender del suelo. En San Juan, que es una provincia seca, esto es clave.
Además, el programa no es un curso de una tarde y chau. Tiene seguimiento técnico. Eso es lo que marca la diferencia. Porque la hidroponía no es difícil, pero tiene sus mañas: el pH, la EC, la oxigenación. Si no te explican bien, te frustrás y dejás. Yo lo viví. Los primeros errores que cometí fueron por no tener a quién preguntarle.
¿Qué tipo de sistema usan?
No tengo los detalles finos del diseño, pero por lo que leí, son módulos para 28 plantas. Calculo que debe ser algo tipo NFT o de raíz flotante, que son los más simples para escuelas. En mi experiencia, para un aula lo mejor es un sistema de raíz flotante en bandejas o un NFT chico con tubos de PVC. Fácil de armar, fácil de limpiar, y los pibes pueden ver las raíces. Eso es clave: que vean las raíces. Cuando un pibe ve una raíz blanca y sana flotando en agua, entiende que la planta no necesita tierra, necesita nutrientes y oxígeno.
Si querés arrancar algo parecido en tu casa, te recomiendo que empieces con algo chico. Acá te dejo una guía paso a paso para armar tu primer sistema casero. No necesitás 28 plantas, con 4 o 5 ya aprendés.
FAQ: lo que siempre preguntan sobre huertas hidropónicas en escuelas
¿Qué mantenimiento requiere un sistema hidropónico escolar?
Depende del sistema, pero en general: controlar el pH una vez por semana (ideal entre 5.5 y 6.5), revisar que la bomba no se trabe, y cambiar la solución nutritiva cada 15 días. En una escuela, con un docente o un padre voluntario que le dedique 20 minutos por semana, alcanza.
¿Es caro armar una huerta hidropónica en una escuela?
No necesariamente. Un sistema casero con tubos de PVC y una bomba de pecera sale lo mismo que un par de zapatillas. El programa de Glencore Pachón incluye los kits, pero si una escuela quiere arrancar por su cuenta, se puede hacer con botellas PET o caños de desagüe. Acá te muestro cómo hacer una micro huerta con botellas descartables.
¿Qué plantas se pueden cultivar en una huerta hidropónica escolar?
Lechuga, albahaca, menta, rabanitos, frutillas. Todo lo que crezca rápido y no requiera mucho espacio. En las escuelas de San Juan, calculo que arrancaron con lechuga y albahaca, que son las más agradecidas.
¿Los chicos pueden participar en el armado?
Sí, y deberían. El programa incluye talleres teórico-prácticos. Que los pibes armen los módulos, conecten las mangueras, siembren las semillas. Eso es aprendizaje que no se olvida. Mi abuelo siempre dice: “la planta te habla, vos no escuchás”. Si los pibes aprenden a escucharla desde chicos, después no hay video de YouTube que los engañe.
¿Cuánto tiempo tarda en verse el primer resultado?
Depende de la planta. Una lechuga hidropónica puede estar lista en 30-40 días desde el trasplante. En un sistema bien armado, los pibes ven crecer las hojas semana a semana. Eso es motivador.
Mi veredicto
Este programa me parece un golazo. No solo por el ahorro de agua, que en San Juan es vital, sino porque les muestra a los pibes que se puede cultivar de otra forma. Que no todo es tierra y azada. Que la tecnología no está reñida con la tradición. Mi abuelo Hiroshi, que lleva 45 años plantando en tierra, cuando le conté del programa se quedó callado un rato y después dijo: “está bien, que aprendan. Después, si quieren, vuelven a la tierra”. Y tiene razón. No se trata de reemplazar, se trata de sumar.
Comparto lo que probamos en nuestra quinta; para dosis exactas seguí la etiqueta de tu nutriente, no inventes mezclas.
Se crio en la quinta de su abuelo japones en La Plata. Traduce 45 anos de oficio a la hidroponia moderna.
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