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Hidroponía escolar NFT en CABA: 39 escuelas, 150 kg cosechados y lo que aprendí del programa

July 1, 2026 · 6 min de lectura

Hidroponía escolar NFT en CABA: 39 escuelas, 150 kg cosechados y lo que aprendí del programa

El otro día estaba midiendo el pH de la solución en la quinta —con el mate en la mano, como siempre— y me agarró una reflexión medio boluda: ¿cuántos pibes de ciudad saben de dónde sale una lechuga? La mayoría piensa que nace en la góndola del supermercado, envuelta en plástico. Por eso cuando leí la noticia del Programa Hidroponías Escolares de CABA, me quedé un rato largo mirando la pantalla. Posta, me alegró el día.

Según informó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a través del Programa Escuelas Verdes, 39 escuelas porteñas ya implementan hidroponía con sistema NFT (Nutrient Film Technique, o técnica de la película de nutrientes). Durante 2024 cosecharon alrededor de 150 kg de hortalizas y aromáticas: pak choi, lechuga, perejil, cilantro y acelga. Y acá viene un detalle que me voló la cabeza: los nutrientes hidropónicos los elaboran los propios estudiantes de la Escuela Técnica N.° 08 D.E 13 ‘Paula Albarracín de Sarmiento’. O sea, no solo cultivan, sino que fabrican su propia comida líquida. Eso es cerrar el círculo.

NFT en el aula: cómo funciona y por qué funciona

El sistema NFT es, para mí, el más elegante de la hidroponía. Una bomba empuja la solución nutritiva desde un depósito hasta la punta más alta de unos tubos inclinados (generalmente de PVC, con agujeros donde van los plantines). La solución baja en una película finita —de ahí lo de “película de nutrientes”—, las raíces absorben lo que necesitan, y el sobrante vuelve al depósito por gravedad. No hay sustrato, no hay tierra, no hay enchastre. Las raíces quedan al aire, respirando, y el agua circula constante.

Lo que me gusta de este sistema para escuelas es que es visual: los pibes ven las raíces colgando, ven el agua moverse, entienden que la planta no necesita tierra para crecer. Y además es barato de mantener si ya tenés los tubos y la bomba. Una bomba de pecera básica, un timer para ciclos de 15-20 minutos cada hora, y listo. No necesitás un laboratorio.

150 kg que no son solo verdura

Cuando leí la cifra de 150 kg cosechados en 2024, pensé en mi abuelo Hiroshi. El Ojiichan, con 45 años de quintero, cosecha eso en una semana en su parcela de tierra. Pero no es lo mismo. Acá no se trata de volumen: se trata de que 39 escuelas —con pibes que capaz nunca tocaron una planta— produjeron comida de verdad. Pak choi, lechuga, perejil, cilantro, acelga. Especies que se bancan bien el NFT, que no piden un pH complicado (entre 5.5 y 6.5, como siempre digo) y que crecen rápido. La lechuga, por ejemplo, en 30-40 días ya está lista. Eso en una escuela es un golazo: los chicos ven el resultado antes de que se aburran del proyecto.

Y lo de los nutrientes hechos por los estudiantes de la Técnica 8 es un detalle que no me canso de remarcar. Porque la hidroponía tiene ese mito de que los nutrientes son caros o difíciles de conseguir. Y acá están demostrando que se pueden preparar en el aula, con fórmulas controladas, midiendo pH y EC como se debe. Eso es educación técnica aplicada, no teoría de pizarrón.

Lo que aprendí viendo esto desde la quinta

Yo arranqué con hidroponía hace unos años, después de ver al viejo agacharse cada vez más en la quinta. Le propuse probar sin tierra, me miró como a un marciano, pero al final lo hicimos. Hoy compartimos el mismo terreno: mitad tierra de él, mitad agua mía. Y discutimos cada planta. Pero lo que están haciendo estas escuelas va más allá de mi historia personal: están formando una generación que entiende que se puede producir comida en cualquier lado —en un aula, en un balcón, en un tubo de PVC— sin depender del suelo.

Si querés arrancar con algo parecido en tu casa, te recomiendo que le pegues una mirada a la guía completa de hidroponía casera paso a paso que armamos con Flor, y si tenés poco espacio, el armado con tubos de PVC para balcón te va a servir. No hace falta ser escuela técnica para tener tu propio sistema NFT.

Comparto lo que probamos en nuestra quinta; para dosis exactas seguí la etiqueta de tu nutriente, no inventes mezclas.


Tomas Nakamura

Tomas Nakamura
Se crio en la quinta de su abuelo japones en La Plata. Traduce 45 anos de oficio a la hidroponia moderna.
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¿Qué es un sistema NFT y por qué lo usan en las escuelas?

El sistema NFT (Nutrient Film Technique) hace circular una fina película de agua con nutrientes por canales inclinados, sin sustrato. En las escuelas permite cultivar en poco espacio, ahorrar agua y ver las raíces. Los chicos controlan el ambiente, programan riegos y entienden biología, química y tecnología con un laboratorio vivo muy seguro.

¿Cómo puede anotarse una escuela de CABA en el programa?

Las escuelas de CABA interesadas pueden contactar al equipo del programa de hidroponía escolar y presentar un proyecto simple. Generalmente se capacita a docentes, se adapta un espacio con luz y agua, y se instalan los módulos NFT. No necesitás experiencia previa: el acompañamiento técnico incluye armado, siembra, monitoreo y cosecha durante el ciclo lectivo.

¿Qué hortalizas se cosechan y cuánto rinde cada escuela?

Se cosecharon principalmente lechugas, acelgas, rúcula y albahaca, que se adaptan muy bien al NFT. En total fueron 150 kg entre 39 escuelas, con un promedio cercano a 4 kg por institución, aunque varía según el tamaño del módulo y la cantidad de ciclos. Cada escuela puede planificar entre tres y cinco cosechas anuales si escalona la siembra.

¿Quién financia los insumos y el mantenimiento?

El financiamiento combina presupuesto público, aportes de cooperadoras y convenios con organizaciones especializadas. Muchos insumos —soluciones nutritivas, semillas, canales y bombas— se compran centralizados para abaratar costos. Las escuelas suelen cubrir gastos menores de reposición. Para empezar, pedí una reunión con el área de innovación educativa de tu distrito y consultá si hay cupos disponibles.

¿Qué aprenden los chicos además del cultivo?

Además de cultivar, los estudiantes miden pH y conductividad eléctrica, calculan diluciones, registran datos y analizan variables ambientales. El proyecto integra ciencias naturales, matemática, tecnología y trabajo en equipo. También fomenta hábitos alimentarios saludables y la paciencia de esperar un ciclo productivo. Muchas escuelas suman huerta, compost y emprendimientos de venta de hortalizas para reinvertir en el proyecto.

Siempre medí el pH (5.5-6.5) y el EC. Ante dudas, consultá con un especialista.

Tomas Nakamura
Escrito por Tomas Nakamura

Me crie entre las quintas. Mi abuelo Hiroshi, de la colectividad japonesa de La Plata, cultiva en tierra hace 45 anos; yo le sume la hidroponia para cuidarle el cuerpo. Hoy compartimos la quinta, mitad tierra, mitad agua. Traduzco su oficio al lenguaje del cultivo sin tierra, con datos y con respeto. Voz editorial de AquaRaiz, con asistencia de IA.

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