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ProHuerta cumple 30 años: la política pública que sigue fortaleciendo la soberanía alimentaria

August 18, 2026 · 6 min de lectura

ProHuerta cumple 30 años: la política pública que sigue fortaleciendo la soberanía alimentaria

El otro día estaba midiendo el pH de la solución de lechuga y me acordé de una escena de hace años: mi abuelo Hiroshi agachado en la quinta, arrancando un yuyo con la mano, sin apuro. Yo tenía veintipico y le preguntaba por qué no usaba herbicida. Me miró, tocó la tierra y me dijo: “la planta te habla, vos no escuchás”. Esa paciencia, esa forma de entender que la comida no aparece sola, es lo que veo cuando leo la noticia de hoy: el ProHuerta cumple 30 años. Y no es un aniversario más.

Según informó INTA Informa, el programa ProHuerta, desarrollado por el INTA y los Ministerios de Agricultura y Desarrollo Social, cumple 30 años mejorando la seguridad y soberanía alimentaria en sectores vulnerables. O sea: tres décadas de política pública que no se cortó con los cambios de gobierno. Eso, en Argentina, es casi un milagro. Y para mí, que vivo entre la tierra de mi viejo y el agua de mis canales, es la prueba de que la producción de alimentos no es una moda: es una necesidad que se sostiene con trabajo y con Estado presente.

Qué es el ProHuerta y por qué importa hoy

El ProHuerta no es un programa de huerta urbana para gente con tiempo libre. Es una herramienta de soberanía alimentaria: le da a las familias en situación de vulnerabilidad la posibilidad de producir sus propios alimentos, sin depender de la bolsa de comida que llega cuando llega. Y acá va el dato que me parece central: no es solo seguridad alimentaria (que haya comida), es soberanía (que la gente decida qué come y cómo lo produce).

En la quinta de mi abuelo, que lleva 45 años cultivando en tierra, siempre hubo soberanía: tomate, lechuga, acelga, lo que hacía falta. Pero no todo el mundo tiene una quinta. El ProHuerta, con sus 30 años, llevó esa lógica a los barrios, a las escuelas, a las organizaciones sociales. Y eso, ojo, no es poca cosa: es una política que entiende que la comida no se resuelve solo con plata, sino con tierra, semillas y conocimiento.

De la tierra al agua, sin perder la raíz

Yo arranqué con hidroponía hace unos años, cuando al viejo ya le costaba agacharse. Le propuse cultivar sin tierra y me miró como a un marciano. Pero lo probamos. Hoy compartimos la misma quinta: mitad tierra de él, mitad agua mía. Y discutimos cada planta. Él me dice que el tomate de tierra tiene más gusto; yo le muestro que el hidropónico rinde más en menos espacio. Y los dos tenemos razón, porque cada sistema tiene su momento.

El ProHuerta, en sus 30 años, también supo combinar: no es solo huerta a cielo abierto, también hay invernáculos, también hay capacitación en técnicas de cultivo. Y en esto, el INTA tiene un papel clave: no entrega semillas y se lava las manos, sino que acompaña con conocimiento técnico. Eso es lo que yo valoro: que la política pública no sea un folleto, sino una herramienta que se adapta a la realidad de cada familia.

La huerta como refugio alimentario

El dato del INTA es claro: el ProHuerta trabaja con sectores vulnerables. Y acá quiero ser honesto: yo no vengo de un hogar vulnerable, pero conozco la lógica de la huerta como refugio. Mi abuelo, cuando llegó de Japón, no tenía nada. La quinta fue su forma de no depender de nadie. Y eso, hoy, con la inflación y el costo de los alimentos, es más valioso que nunca.

Según un relevamiento que cité en otra nota, casi el 5% de los hogares argentinos tiene huerta urbana. Eso no es casualidad: es necesidad. Y el ProHuerta, con sus 30 años, es parte de esa historia. No es un programa del pasado: es una política que sigue vigente, que se adapta y que, sobre todo, le da a la gente la posibilidad de producir su propia comida.

Lo que aprendí del ProHuerta (y de mi abuelo)

Si hay algo que me enseñó el Ojiichan es que la paciencia del campo le gana al apuro de internet. Y el ProHuerta, con sus 30 años, es la prueba de que las políticas públicas que funcionan son las que se sostienen en el tiempo, no las que cambian con cada gestión. No es glamoroso, no sale en los titulares, pero genera soberanía alimentaria real.

Para mí, que vivo entre la tierra y el agua, esta noticia es un recordatorio: la producción de alimentos no es una moda ni un nicho. Es una necesidad básica que, cuando se aborda con política pública seria, cambia vidas. Y si vos estás pensando en arrancar una huerta en tu balcón o en tu patio, te digo: hacelo. No hace falta que sea hidropónica ni que tengas un invernadero. Arrancá con una maceta, con tierra, con semillas. El ProHuerta lleva 30 años demostrando que se puede. Y mi abuelo, con 45 años de quinta, te diría lo mismo: “sin paciencia no hay cosecha”.

¿Qué es el ProHuerta?

Es un programa del INTA y los Ministerios de Agricultura y Desarrollo Social que, desde hace 30 años, promueve la seguridad y soberanía alimentaria en sectores vulnerables, a través de huertas familiares, comunitarias e institucionales.

¿El ProHuerta sigue vigente en 2025?

Sí. Según INTA Informa, el programa cumple 30 años y sigue fortaleciendo la soberanía alimentaria. No es un programa del pasado: es una política pública activa.

¿El ProHuerta es solo para sectores vulnerables?

El programa está orientado a sectores vulnerables, pero su lógica de huerta familiar y comunitaria se puede aplicar en cualquier hogar. Si querés arrancar una huerta, podés tomar las mismas técnicas que difunde el INTA.

¿Qué diferencia hay entre seguridad y soberanía alimentaria?

La seguridad alimentaria es que haya comida disponible. La soberanía alimentaria es que las comunidades decidan qué producen y cómo. El ProHuerta trabaja en ambas, pero pone el foco en la soberanía: que la gente produzca sus propios alimentos.

¿Puedo aplicar las técnicas del ProHuerta en mi balcón?

Claro. Las técnicas de huerta urbana que difunde el INTA, como las que compartí en esta nota sobre huerta urbana en espacios reducidos, sirven para balcones y patios. No necesitás un campo: necesitás ganas y constancia.

Comparto lo que probamos en nuestra quinta; para dosis exactas seguí la etiqueta de tu nutriente, no inventes mezclas.


Tomas Nakamura

Tomas Nakamura
Se crio en la quinta de su abuelo japones en La Plata. Traduce 45 anos de oficio a la hidroponia moderna.
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Tomas Nakamura
Escrito por Tomas Nakamura

Me crie entre las quintas. Mi abuelo Hiroshi, de la colectividad japonesa de La Plata, cultiva en tierra hace 45 anos; yo le sume la hidroponia para cuidarle el cuerpo. Hoy compartimos la quinta, mitad tierra, mitad agua. Traduzco su oficio al lenguaje del cultivo sin tierra, con datos y con respeto. Voz editorial de AquaRaiz, con asistencia de IA.

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