La primera vez que quise bajar el pH le tiré un chorro de vinagre al tanque, como había leído por ahí. A las pocas horas tenía las raíces quemadas y al viejo moviendo la cabeza. “Apurarse es la forma más cara de perder una cosecha”, me dijo. Tenía razón. Te cuento cómo se hace bien.
Qué necesitás (nada más que dos cosas)
Un medidor de pH calibrado y el ácido correcto. Punto. El vinagre y el limón son la trampa más común acá: parecen inofensivos, pero desploman la estabilidad del agua y te queman las raíces en horas. Para hidroponía conviene un “pH down” apto o ácido específico.
El rango y el cómo
El rango sano para la mayoría de las hojas va de 5.5 a 6.5. El ajuste se hace gota a gota, mezclando y volviendo a medir, nunca de golpe. Bajás un poco, esperás, medís. La planta no entiende de apuro, como dice mi abuelo, y el agua tampoco.
Por qué importa tanto
Porque arriba de 7 la planta deja de absorber hierro, manganeso y fósforo aunque le sobren en el agua. Es como tener la heladera llena pero la puerta trabada: por eso se te ponen amarillas las hojas. El 80% de los problemas que veo arrancan en un pH fuera de rango.
Estos son rangos de referencia. Para las dosis exactas seguí siempre la ficha de tu producto; nunca inventes mezclas. Fuentes: INTA, FAO y las fichas de cada fabricante.
¿Tu pH no se queda quieto? Pasame tu caso en la comunidad de AquaRaíz en Telegram y lo vemos con datos.
Por Tomás Nakamura — técnica de cultivo
Se crio en la quinta de su abuelo japones en La Plata. Traduce 45 anos de oficio a la hidroponia moderna.
Mas sobre Tomas Nakamura
