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Hortalizas antárticas INTA: hidroponía que cambió la vida en las bases

September 3, 2026 · 7 min de lectura

Hortalizas antárticas INTA: hidroponía que cambió la vida en las bases

El viejo siempre dice que la planta te habla, pero en la Antártida no hay quien escuche: a 60 grados bajo cero, el único que habla es el viento. Así que cuando leí que el INTA logró producir hortalizas frescas en las bases antárticas con hidroponía, me acordé de mi abuelo Hiroshi, que cultiva hace 45 años en tierra y todavía no termina de creer que yo le puse una bomba de agua a sus plantas. Pero acá no hay discusión que valga: según Infocampo, las hortalizas más australes del país cambiaron la vida en las bases. Y eso no es poca cosa.

Te soy honesto: cuando empecé con la hidroponía en la quinta de La Plata, lo último que pensé fue en el frío extremo. Mi problema era otro: el viejo ya no se agachaba como antes, y la tierra de la quinta estaba cansada. Pero la lógica es la misma en cualquier lado: si no tenés suelo, o lo inventás, o te quedás sin verdura fresca. En la Antártida no hay suelo, no hay estación, no hay nada. Solo hielo y un grupo de personas que necesitan comer algo que no venga de una lata.

El INTA en la Antártida: cuando la necesidad le gana al clima

La noticia que publicó Infocampo es de esas que te hacen acordar por qué laburamos con plantas. El INTA montó sistemas hidropónicos en las bases antárticas argentinas y logró producir hortalizas frescas en un lugar donde antes era imposible. No es un invernadero de lujo: es un sistema pensado para que la gente que pasa meses en la base coma una lechuga crocante, un tomate con sabor, algo que no vino en conserva.

Y ojo con esto: no es solo un tema de alimentación. Cuando estás aislado en la Antártida, el plato de comida es de las pocas cosas que te anclan a la vida normal. Que aparezca una hoja verde fresca en la mesa no es un detalle gastronómico: es un cambio en el humor, en la salud, en la rutina. Por eso el titular de Infocampo no exagera cuando dice que las hortalizas más australes del país cambiaron la vida en las bases.

Hidroponía sin tierra: la misma lógica que uso en la quinta

La hidroponía no es magia: es darle a la raíz exactamente lo que necesita, pero en agua en vez de suelo. En la Antártida, el INTA tuvo que resolver un problema que acá ni se me ocurre: cómo mantener el agua líquida y a temperatura estable cuando afuera hay 40 grados bajo cero. Pero la base del sistema es la misma que uso yo en la quinta: una solución nutritiva con pH controlado, oxígeno disuelto y una bomba que hace circular el agua.

Yo arranqué con un sistema NFT casero, de esos que armás con caños de PVC y una bomba de pecera. El pH lo controlo con el mate en la otra mano, como te conté en esta guía de pH y EC. En la Antártida no se puede improvisar: cada medición tiene que ser exacta, porque no hay vivero a la vuelta de la esquina para comprar otra planta si se te muere. Pero la lógica es la misma: la planta no miente. Si está fea, algo hiciste mal.

El INTA ya viene trabajando en esto hace tiempo: capacita al Comando Antártico en producción hidropónica y desarrolló módulos que después se adaptan a las casas, como te conté en esta nota sobre el COCOANTAR. Y lo más interesante: lo que aprendieron en el hielo, lo están llevando a los balcones de las ciudades. Porque si un sistema aguanta la Antártida, aguanta cualquier cosa.

Qué podemos aprender los que cultivamos en casa

Cuando leí la noticia, lo primero que pensé fue en mi ventana de La Plata. Si el INTA logró producir hortalizas en la base antártica más austral, no hay excusa para no tener una lechuga en un balcón. El sistema que usan en la Antártida es compacto, cerrado y eficiente: justo lo que necesitás si vivís en un departamento chico y querés producir algo fresco.

El INTA y la UNLaM ya desarrollaron módulos hidropónicos para el hogar basados en la experiencia antártica, como te conté en esta nota sobre hidroponía en casa. Y si tu espacio es chico, la guía del INTA para huertas urbanas te saca de la duda: acá te la explico.

Lo que me llevo de esta noticia es simple: la hidroponía no es una moda de influencers con luces LED. Es una herramienta real que resuelve problemas reales, incluso en el lugar más hostil del planeta. Y si funciona en la Antártida, funciona en tu ventana.

¿Qué son las hortalizas más australes del país?

Son las hortalizas que el INTA produce en las bases antárticas argentinas mediante sistemas hidropónicos. Según Infocampo, son las más australes del país y cambiaron la vida en las bases al aportar alimentos frescos en un lugar donde antes era imposible cultivarlos.

¿Cómo logra el INTA producir hortalizas en la Antártida?

El INTA utiliza sistemas hidropónicos, que permiten cultivar sin suelo, en un ambiente controlado. La hidroponía no depende de la tierra ni del clima exterior, solo de una solución nutritiva, agua y luz. En la Antártida, el desafío es mantener la temperatura y el sistema funcionando en condiciones extremas.

¿Qué tipo de hortalizas se pueden cultivar con hidroponía?

En general, hojas verdes como lechuga, espinaca, rúcula y hierbas aromáticas son las más fáciles y las que mejor rinden en sistemas hidropónicos. También se pueden cultivar tomates, pimientos y frutillas, pero requieren más espacio y un manejo más cuidadoso de la solución nutritiva.

¿Puedo usar el sistema del INTA en mi casa?

Sí. El INTA y la UNLaM desarrollaron módulos hidropónicos para el hogar basados en la experiencia antártica. Son sistemas compactos que se adaptan a balcones y ventanas, y permiten producir verduras frescas todo el año. En esta nota te cuento cómo llevarlo a tu casa.

¿Qué necesito para empezar con hidroponía en casa?

Lo básico: un contenedor para la solución nutritiva, una bomba de agua (una de pecera alcanza), un medio de soporte para la planta (como perlita o fibra de coco), y un nutriente hidropónico completo. Después, medís el pH y la EC de la solución, y controlás la luz. Si empezás de cero, te recomiendo leer los errores que cometí al empezar para no repetirlos.

El viejo Hiroshi dice que apurarse es la forma más cara de perder una cosecha. Y tiene razón. El INTA no llegó a la Antártida de un día para el otro: fue años de prueba, error y medición. Pero el resultado está a la vista: hortalizas frescas en el lugar más frío del planeta. Si eso no te convence de que la hidroponía funciona, no sé qué más puede hacerlo.

Comparto lo que probamos en nuestra quinta; para dosis exactas seguí la etiqueta de tu nutriente, no inventes mezclas.


Tomas Nakamura

Tomas Nakamura
Se crio en la quinta de su abuelo japones en La Plata. Traduce 45 anos de oficio a la hidroponia moderna.
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Escrito por Tomas Nakamura

Me crie entre las quintas. Mi abuelo Hiroshi, de la colectividad japonesa de La Plata, cultiva en tierra hace 45 anos; yo le sume la hidroponia para cuidarle el cuerpo. Hoy compartimos la quinta, mitad tierra, mitad agua. Traduzco su oficio al lenguaje del cultivo sin tierra, con datos y con respeto. Voz editorial de AquaRaiz, con asistencia de IA.

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